Fusión latinoamericana
Más un instinto que un estilo, más una tendencia múltiple que un movimiento formal, la fusión latinoamericana es una expresión que permite designar los diversos resultados que generaciones de creadores, músicos y grupos chilenos han obtenido durante cinco décadas a partir del cruce entre las ricas fuentes de la música del continente adoptadas en Chile. Como método y espíritu tiene una genealogía que puede remontarse a los intentos de folclor panamericanista previos al Neofolklore de los '60, y que luego pasa por la fusión de conjuntos de la Nueva Canción Chilena, se mezcla con el instinto del rock y llega hasta compositores, intérpretes y conjuntos de la actualidad, abiertos al jazz, la música basileña y las raíces europeas.
Creada y dirigida en la Universidad Católica de Valparaíso por el compositor y académico Félix Cárdenas, la Orquesta Andina vino a observar la música del cordón americano de la cordillera de los Andes que cruza el continente de norte a sur. Es un proyecto de expansión de las músicas de las raíces con la mirada del siglo XXI, a través de transcripciones de músicas originarias, adaptaciones de piezas de autores de la Nueva Canción Chilena y creaciones dedicadas especialmente a esta agrupación por los nuevos compositores doctos. En ese sentido, representa un ejemplo de la evolución de una propuesta de cruces iniciada en los años '60 por dos compositores clave: Luis Advis y Sergio Ortega.
Verónica Jara es una cultora del canto latinoamericano y la música de raíz folclórica, que ella expone a través de una propuesta de fusión. Autora, compositora, intérprete y educadora, su nombre tuvo un primer eco en la música chilena en 1998, cuando obtuvo el premio a la mejor intérprete de la competencia folclórica en el Festival de Viña del Mar. En esa oportunidad cantó la tonada punteada "Revoloteando en el alma", junto al grupo Viento. Diez años después, Verónica Jara volvería a competir en esa categoría, con su canción "Yo no tengo la culpa", pieza en 6/8 con guitarra eléctrica que titularía el disco que más representativo de su historial como cantautora: Yo no tengo la culpa (2011).
En el triángulo de nuevos guitarristas de jazz que despuntaron al finalizar la década de 1980, aparecen Ángel Parra y Pedro Rodríguez, y en un vértice menos visible también se encuentra Álvaro Bello como otro de esos solistas que se abrieron paso hacia el jazz de la transición. Pero el músico chileno hizo su carrera largamente en París, ciudad en la que se radicó desde 1991 y desde la que logró no solo sus mejores momentos como sideman y en el liderazgo de sus propios proyectos jazzísticos, que incluían acordeón francés, sino también como compositor de música para escena y para imagen.
Un rin con nombre y ritmo chilotes pero compuesto en el entorno citadino de Santiago es un reflejo fiel y un punto de partida para la música de Mariela González. "Rin del jardín" es una de las primeras melodías de esta autora y cantante iniciada en el Canto Nuevo, de los '70, a partir de los cuales ha sostenido un repertorio registrado décadas más tarde en su disco En privado (2002), además de algunas canciones de Congreso que cuentan con su coautoría. Radicada en Francia desde 2005, continúa allí su trabajo entre el canto y la fusión latinoamericana.
El mismo camino sin un destino definido que Nano Stern recorrió a mediados de la década de los 2000 siguió la compositora, autora y viajera Carmen Salvador, una de las figuras que en el cambio de década abordaron la raíz folclórica latinoamericana desde una mirada moderna de la música. Salvador es parte de una generación de cantautoras en esta variante, que tiene nombres como los de Pascuala Ilabaca (n. 1985), Natalia Contesse (n. 1978), Camila Moreno (n. 1985), Paz Quintana (n. 1983) y Javiera Barreau (n. 1985), entre otras.
De formación clásica, Manuel Meriño Muñoz estudió varios años de composición como carrera profesional y en 1997 fue parte del núcleo fundador del conjunto de fusión Entrama, además de ejercer como sesionista de guitarra para muchos otros proyectos musicales. Desde el año 2001 se integró a Inti-Illimani, y el 2003 fue investido como director de la parte del conjunto que encabezan los hermanos Jorge y Marcelo Coulon, donde desempeñó como un esencial compositor y arreglador hasta el 2021, cuando dejó el conjunto. Ha colaborado con los trabajos de Isabel Parra y el 2021 lanzó su primer disco solista, Tu geografía, con canciones propias, y donde incluyó la musicalización de unos versos inéditos de Violeta Parra.
Los del Maipo son un grupo de música de raíz y fusión latinoamericana liderado por Alfonso Ureta, que en 2010 nació en Pirque como resultado del dúo que formó junto al músico Fernando Iglesias en voz y composición. A ellos se sumó más tarde una banda ampliada que trabajó en la elaboración y producción de su primer disco, Son pa'l mundo (2013). Allí desplegaron sonidos de esa raíz campesina, como cuecas y tonadas con guitarrón, pero también ritmos y danzas como vallenato colombiano y vals peruano.
Banda asociada al rock progresivo que durante su historia operó sobre una particular mixtura del neoprog con elementos estéticos obtenidos del folclor y la tradición de la música chilena. Sus integrantes se conocieron a través de un foro hispano de rock progresivo en internet, y hacia el año 2003 tenían ya una banda promisoria de la escena, gracias a su impecable técnica instrumental, una precisa manera de componer y un trabajo de acabados textos en sus canciones. Su único disco, Donde renacen las horas (2004), de etiqueta Mylodon Records, obtuvo elogiosas críticas que sin embargo no evitaron la salida de algunos integrantes y una creciente inestabilidad en su trayectoria.
Actriz de profesión, Francisca Gavilán traía latente un oficio musical que afloró a gran escala cuando en 2011 se transformó en la protagonista de la película "Violeta se fue a los cielos", retrato sobre la vida de Violeta Parra dirigido por el cineasta Andrés Wood y basado en el libro de igual título publicado en 2006 por Ángel Parra, el hijo de la artista.
Proyecto innovador en la música de cámara chilena, el Sexteto Hindemith 76 fue pionero en el encuentro entre músicas diversas y estéticas dispares, lo que marcó un anticipo de la música de fusión latinoamericana, que hasta entonces estaba teniendo sus primeras experiencias con el grupo Congreso principalmente. Sus LP fueron El cantar de nuestra América (1975), con la contralto y futura Premio Nacional de Música Carmen Luisa Letelier, e In musica (1976). Mucho más adelante Donatucci y otros músicos reactivaron el proyecto, aunque con otra estética, y publicaron el disco Sinfónico, popular, universal (2016).
Los estudios académicos de canto, piano, composición y arreglos para música popular vienen a definir el perfil musical de Nicole Nietzschmann, formada principalmente en la Escuela Moderna de Música. Los resultados de todas esas experiencias aparecen en Ser ahí (2017), disco con que debutó en el circuito, presentando un repertorio de canciones sustentadas en la música latinoamericana como fondo, el jazz como tratamiento y el canto pop de matices soul como forma. Alumna de profesoras como Lorena Pualuan, Paula Herrera y Karen Rodenas, con estudios junto al pianista de jazz Moncho Romero, Nietzschmann fue voz del grupo Los Prana, en su última época, y como solista en 2015 trabajó en un primer repertorio para el disco No dejarlo pa' después. Sin embargo, su proyecto final se encaminó a Ser ahí, para el que se rodeó de músicos de jazz como Raimundo Barría (piano), Milton Russell (contrabajo) y Juan Pablo Jaramillo (batería), así como del compositor y arreglador Emilio Bascuñán, con quien trabajó parte del repertorio del álbum.
Una canción ambientada en el capitalino barrio Bellavista de comienzos de los '80 es la nítida postal con que empieza a sonar la historia de Rudy Wiedmaier, un autor y cantante que se inició como trovador de canciones acústicas y que derivó desde el Canto Nuevo hacia el rock, el soul y la adaptación musical de poetas chilenos.
El paso como multi-instrumentista por agrupaciones de la música de fusión latinoamericana (Aranto, Bombyx Mori y Sur-Gente), además de colaboraciones múltiples con solistas, marcan el primer paso de Alejandro Soto. Sin embargo su carácter de moderno compositor para música popular definió mayormente su proyección en el tiempo, con presencia en la serie de piezas escogidas de los discos Música de este lado del sur en 2002 y 2004 (con “Tu vuelo inquieto” y “Entre dos caminos”). Eso hasta que una vez radicado en Alemania Soto inició en 2007 una ruta solista con su álbum de canciones de autor, Interiores, editado en 2008 y presentado en Chile en 2009.
Contrabajista de jazz, bajista eléctrico y guitarrista de diversas músicas sudamericanas, en especial la bossa nova y la MPB que ha desarrollado largamente junto a la cantante Daniela Benito en dúos y conjuntos mayores, Maximiliano Flynn aparece como uno de los músicos más versátiles en circuitos alternativos, con militancias en agrupaciones de jazz, sesionismo en proyectos de pop independiente, giras y grabaciones. Es parte de una nutrida generación de músicos de jazz que reubicaron el contrabajo como un instrumento valioso y que durante décadas había tenido escasos cultores.
En el tránsito desde la música de raíz folclórica asociada al movimiento del Canto Nuevo hasta los experimentos electroacústicos de la música de fusión, existe un solista tan interesante como Jorge Campos. El bajista eléctrico Marcelo Aedo tal vez no haya sido tan conocido como el pivote del Congreso contemporáneo, pero llegó a construir su propia identidad en las cuatro (o cinco) cuerdas desde la multimilitancia como sesionista y hasta el protagonismo solista.
Amaru es exponente de la tradición de conjuntos capitalinos inspirados por la música andina y latinoamericana a comienzos de los años 90. Formado en 1992 en Peñalolén, actuó en Universidades y en distintas ciudades y el año 2004 fueron el grupo de soprte del disco Íntimo (2004), de Max Berrú, y con él realizaron una extensa gira por Ecuador el año 2005. Entonces grabaron su primer disco, Amaru , editado el 2006, con el que emprendieron su segunda gira, con destinos a Ecuador y a la República Popular China. El 2008 editaron su segundo disco, Patria grande, con ligeros cambios de integrantes. Canciones propias, ritmos lationoamericanos, temáticas a veces con claros contenidos politicos fueron su sello. Hacia el final de la década las actividades individuales de los musicos fueron postergando la continuidad de Amaru.
Baterista, percusionista y compositor, ha sido un activo coprotagonista durante un largo período de evolución de la música latinoamericana. Su formación temprana comienza en 1987 en el Liceo Experimental Artístico, aunque serán sus estudios de percusión clásica en la Universidad de Chile y de composición en la Escuela Moderna de Música las que definan su perfil definitivo como un percusionista experto, capaz de integrar las raíces del folclor con líneas y variantes contemporáneas como el rock, el jazz, la fusión y las vanguardias.
El trabajo de esta cantautora ha mostrado un inusual equilibrio entre fuerza y fragilidad, entre pasión y melancolía. «No sé de dónde sale esta fuerza / la que acompaña siempre a mi voz / piensan que sale de mis pulmones / yo pienso que nace en mi convicción», dice uno de los versos incluidos en su primer disco, Malvarrosa (2013). Javiera Bobadilla prefiere presentarse como La Pájara, y ésa es sólo una de las peculiaridades de esta creadora, con estudios de música en Chile y España, y la disposición a hacer de sus canciones una plataforma de intensa expresión emocional. En 2014 ganó la Gaviota en la competencia folclórica de Festival de Viña del Mar con la canción "La retirada", y en paralelo obtuvo un segundo galardón a la mejor intérprete.
La cantautora, guitarrista y profesora de música Romina Núñez fue parte del florecimiento que el folclor experimentó en los primeros años del milenio, con una abundante y generación de cultores, folcloristas, intérpretes e investigadores que reimpulsaron el género desde distintos ángulos. A partir de experiencias en la cueca urbana fusionada de Las Torcazas y de la cueca campesina con el dúo Las Comaires, y hasta su propio proyecto de cantautoría, Romina Núñez fue una de las mujeres solistas que marcaron presencia: desde Fabiola González a Leslie Becerra, desde Natalia Contesse a Carola López y desde Andrea Andreu a Claudia Belencha Mena.
Ismael Oddó es un músico de varias dimensiones. Es parte de Quilapayún desde el año 2003, adonde llegó a ocupar el lugar de su padre, Willy Oddó, asesinado en noviembre de 1991. Pero además de esa militancia, participa en otras agrupaciones como Maestro Juba, un combo salsero con integrantes de Chancho en Piedra, la banda en vivo de Manu Carrasco, y, desde mayo del 2011, en su propia carrera solista, que ya tiene dos discos y se sigue abriendo circuitos en vivo. También ha colaborado como productor o como banda de soporte de músicos como Manuel García, Ángel Parra y Álvaro Henríquez. En 2019 presentó su tercer disco, con canciones basadas en viejas grabaciones dejadas por su padre.