1960

60

Carmen Corena

Una voz de mujer es sinónimo de la bohemia porteña del bar restaurant Cinzano en Valparaíso. Es la voz de Carmen Corena. Tangos, valses, boleros, cuecas, tonadas y una guaracha cubana tan característica suya como "Chipi-chipi" son parte del repertorio popular de esta cantante nacida en Coquimbo, iniciada en Arica, trasladada a Santiago y enraizada al fin en el puerto hasta su muerte en 2008, a los 72 años. De su música quedó registro en los discos Una noche en el Cinzano (2002) y Otra noche en el Cinzano (2007), pero era en vivo el énfasis de su estampa. Otros cantantes como Alberto Palacios y Manuel Fuentealba son parte del tradicional Cinzano, pero Carmen Corena queda en la historia como la abanderada que desde tal escenario irradió esas canciones populares a oídos del puerto y del visitante.

Omar Nahuel

El pianista y líder Omar Nahuel no sólo representa la piedra fundacional de la generación modernista en el jazz chileno: también es una leyenda oculta de la música nacional. En el lapso de diez años dejó instaladas las bases para la propagación del jazz contemporáneo en sus más diversas formas, a través del Nahuel Jazz Quartet. el primer conjunto estable del jazz chileno que ingresó al estudio para registrar un LP iniciático. Su muerte a los 33 años, en un accidente automovilístico, terminó por convertirlo en la gran leyenda. Como apunta el musicólogo Álvaro Menanteau en su libro La historia del jazz en Chile, los años '60 nacen y mueren con Omar Nahuel.

Los Provincianos

Los Provincianos fueron uno de los grupos urbanos herederos de la tradición iniciada por Los Cuatro Huasos en 1927. Con un origen universitario, se conformaron oficialmente  en 1938 en los estudios de Radio Cooperativa. y grabaron decenas de discos en el formato de 78 RPM, y en los años 60 -con algunos cambios en su formación- editaron dos discos larga duración, todos con el sello RCA Victor. Además de temas clásicos de la llamada música típica, como "Oro purito" o "Amarga ausencia", el conjunto desarrolló un repertorio propio, lo que es un sello distintivo en su género musical, y que dejó éxitos como "Mi casa de campo" o "Tu beso". Se disolvieron en 1966, pero hasta hoy son un punto referencia en la interpretación de repertorio tradicional, y el período musical que la academia ha llamado "música típica".

Fiesta Linda

Indisoluble de las figuras de sus dos máximos impulsores, Luis Bahamonde y Carmencita Ruiz, Fiesta Linda es además uno de los más importantes conjuntos de música típica y de raíz folclórica chilenos. Con Bahamonde como compositor y Ruiz en primera voz, éste fue el grupo de la pareja que impuso éxitos de la música chilena como las tonadas "Ende que te vi" y la propia "Fiesta linda", y contó entre sus filas además al prolífico guitarrista, arreglador, compositor y cantante Pepe Fuentes, quien tuvo allí su primera escuela en la cueca y otros géneros folclóricos y populares que luego ha desarrollado en su extensa carrera.

Pepe Hosiasson

Una de las personalidades más activas y múltiples de la historia del jazz chileno desde comienzos de la década de 1950 fue el pianista, gestor cultural y difusor Pepe Hosiasson. Su figura recorre las décadas transversalmente y abierta a todas las filosofías jazzísticas. En su cronología como músico aficionado no sólo aparece la fundación de conjuntos hot jazz históricos, sino además una fuerte presencia como productor de conciertos, discjockey radial y crítico en medios escritos (incluso la mítica revista Downbeat). Hosiasson fue en sí mismo un “punto de encuentro” del jazz.

Marisole

María Soledad Leiva fue junto con Gloria Benavides la artista más precoz de la Nueva Ola. Si Benavides grabó en 1963 y fue conocida como La Gotita, Leiva lo hizo en 1964 con el nombre de Marisole. Pero ya a los trece años cantaba piezas como "El profesor" y "Salta mi corazón", y más tarde "No es fácil tener 18 años", que había sido éxito de voz de Rita Pavone. Sus primeras grabaciones salieron por el sello Caracol y luego grabó para Glenn "Qué cabeza dura" y "La rosa negra".

Orlando Avendaño

Orlando Avendaño instala su nombre en la historia del jazz chileno como el baterista que estableció definitivamente en los escenarios la dinámica, la intensidad y la agresividad de los primeros solistas bop surgidos en Nueva York a partir de la década de 1940. Fue, a la larga, el sucesor de Lucho Córdova como figura predominante en el jazz tras los tambores y platillos, experimentando una carrera profesional meteórica que lo llevó a integrar una serie de conjuntos fundamentales a partir del año 1960. Orlando Avendaño es el “niño terrible del jazz”.

Nahuel Jazz Quartet

Este ensamble pionero en la consolidación del jazz modernista en Chile a partir de los años '60, fue el proyecto único y fundamental del pianista Omar Nahuel. Su presencia durante toda la década no sólo cambió el perfil de los jazzistas nacionales que encontraron en él un modelo para desarrollar líneas musicales vanguardistas. Además llegó a ser el gran grupo profesional del jazz y de paso grabó el primer LP en nuestra historia de una banda establecida. Es el punto de partida para toda una época, desde la perspectiva en que se le mire.

Pedro d'Andurain

Reconocido desde la infancia como un prodigio, el violinista Pedro d’Andurain dominó un amplio repertorio que incluyó desde la música barroca hasta la creación del siglo XX, con especial énfasis en compositores latinoamericanos. Desde fines de la década de 1940, recorrió múltiples ciudades de América y Europa y logró mantener un vínculo con Chile, donde fue uno de los fundadores de la Orquesta Filarmónica de Santiago y concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional. Su trayectoria tuvo como colaborador esencial al compositor e investigador Pablo Garrido.

Raúl Gardy

Cantor, guitarrista, pianista, actor de cine y teatro, comunicador radial y televisivo, participante de radioteatros, compositor y profesor de guitarra aparecen entre los oficios de prueba de Raúl Gardy como nombre importante de la música chilena.

Juan Azúa

En la figura de Juan Azúa se detecta uno de los puntos más representativos de la música popular de orquestas para espectáculos y televisión, en la línea de directores similares como Horacio Saavedra, Juan Salazar, Pancho Aranda y Rodrigo Miranda, entre otros. Desde los tiempos en que encabezó el montaje de El hombre de la Mancha en 1974, sus participaciones en sucesivas versiones de festivales OTI y de Viña del Mar, hasta el liderazgo conducción de la big band jazzística The Universal Orchestra, Azúa recorrió los tiempos como un espléndido conductor y arreglista orquestal.

Alfonso Letelier Llona

Premio Nacional en 1968, Alfonso Letelier cumplió un rol relevante en la promoción y la formación musical chilena, al impulsar una política de unificación de todos los estamentos musicales de la Universidad de Chile en su actual Facultad de Artes. Como compositor académico obtuvo prestigio nacional e internacional con sus obras vocales. Es el padre de dos músicos que obtuvieron el Premio Nacional en Artes Musicales: el compositor y organista Miguel Letelier (en 2008) y la contralto Carmen Luisa Letelier (en 2010).

Nano Parra

En el nutrido panorama de cueca urbana, Nano Parra marca al menos dos distinciones: ha sido uno de los cuequeros más vendedores de la historia de Chile, con canciones y discos que hacia fines de los '60 aportaron a la difusión masiva del género. Por otro lado, su interés en que las composiciones reflejaran sus observaciones callejeras fortalecieron un estilo que luego pasó a ser socorrido por otros autores como marca de carácter. Él asegura ser el primero en haber usado el concepto de «cueca chora».

José Goles

Fue el rotundo éxito del grupo Los Estudiantes Rítmicos el que puso a José Goles en un mapa de jóvenes compositores de música popular en la década de 1940, y de paso fue también el famoso foxtrot “El paso del pollo” —conocido nacionalmente como “El pobre pollo”— el que lo llevó a iniciar una labor como dirigente gremial y poner todo su arsenal en la batalla por los derechos de autoría en la música chilena. Una lucha sostenida que comenzó en 1939 con la grabación de esa popular canción y que no se detuvo sino hasta 1987 con la instauración legal de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD).

Eugenio 'Yuyo' Rengifo

Considerado el primer trompetista de jazz después del insuperable Luis Huaso Aránguiz, el joven Eugenio Yuyo Rengifo Bacelli apareció entre los músicos de Valparaíso como un niño prodigio. Su padre, Eugenio Rengifo Blanchard, había sido uno de los fundadores del Club de Jazz del puerto en 1954, junto a unos primerizos Giovanni Cultrera y Pepe Hosiasson, y entonces Yuyo tuvo acceso directo a ese escenario. Su talento innato se desplegó en la trompeta tras incontables audiciones de discos de Louis Armstrong. Y de hecho sería ése su modelo estético hasta el último día de su vida.

Franz Benko

Los grupos Los Lyons y Los Twisters fueron la principal fuente de experiencia para Franz Benko, destacado músico, compositor y productor de los años sesenta, que asoció su talento al período de oro de la Nueva Ola, aunque más tarde se involucró también en la grabación de clásicos del primer rock chileno. Hábil en la guitarra y en los arreglos, Benko creó primero una poderosa dupla con Jorge Pedreros, con quien no sólo se asoció en bandas sino que más tarde concibió el exitoso programa "Special". Transmitido por Canal 9 a partir de 1966, el espacio fue un privilegiado escenario para lo mejor de la música popular de la época, incluyendo desde la balada de Buddy Richard o Carlos Alegría al rock de Los Mac's y Alan y Sus Bates. Su trabajo durante los años '70 se orientó hacia la producción e ingeniería de sonido de importantes discos del primer rock chileno, incluyendo trabajos de Los Jaivas y Congregación.

Los Amigos de María

Los Amigos de María se inscriben en la historia pionera del rock hecho en Chile en un puesto cercano a Aguaturbia, Tumulto y Escombros. Sin embargo, la falta de registros disponibles de su aplaudido trabajo ha ayudado a crear en torno suyo algo parecido a un mito, dentro del cual su trabajo junto al estadounidense Dean Reed es un dato certero y sorprendente. La colaboración entre ambos fue editada en el single "Las cosas que yo he visto / Somos los revolucionarios", publicado bajo etiqueta EMI-Odeón, en 1970, y con créditos compartidos entre Dean Reed y Osvaldo Jeldres. Al año siguiente, la sociedad volvió a figurar en el single "Siento que la historia llama / Ustedes", dos títulos de Reed con dedicatoria (el primero a su esposa; el segundo, a Ernesto Che Guevara). Fue un trabajo gestado en Chile, cuando el estadounidense (de ideas de izquierda, y popularmente conocido como "el Elvis rojo") llegó al país para conocer de cerca la experiencia de la Unidad Popular.

Violeta Parra

En el apartado de chilenos universales, Violeta Parra tiene pocos nombres a su altura. Aunque nunca ganó un premio Nobel ni lideró conscientemente una fuerza social, la compositora de "Gracias a la vida" logró ubicar su arte en muchos círculos y puntos geográficos, y desde su muerte, en 1967, su legado no ha hecho más que expandirse. Cantantes extranjeros de diversos géneros han grabado sus canciones; y centros de estudio, museos y libros mantienen activo hasta hoy el análisis de su obra inconmesurable, a la vez tradicional y pionera, vanguardista y popular. En 2017, tanto la institucionalidad chilena como el pueblo se volcaron a las calles para celebrar el centenario de su nacimiento, ocurrido el 4 de octubre de 1917 en la localidad ñublense de San Carlos. Y desde 2015, ese mismo 4 de octubre se celebra el Día de la Música Chilena.

Charo Cofré

La música para niños, por un lado, y el canto de raíz con contenido levantado por la Nueva Canción Chilena son las dos grandes puertas de entrada a Charo Cofré, aunque están también en su trabajo la calidez del folclor campesino y el coraje de la cantautoría en el exilio. Inspirada desde un inicio por Violeta Parra, y expuesta luego a las nuevas influencias que encontró en Europa, Charo Cofré firmó un cancionero reflexivo, a veces denunciante, apegado al paisaje chileno y a quienes lo habitamos.

Fernando Rosas

Director de orquesta, profesor, fundador de coros y creador de audiencias, además de Premio Nacional de Música de 2006, Fernando Rosas Pfingsthorn es una de las personalidades más importantes en la música chilena académica en la segunda mitad del siglo XX. Desde la creación de la afamada Orquesta de Cámara de Chile (1964), la Agrupación Beethoven (1976), la Radio Beethoven (1981), la Fundación Beethoven (1990), la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (1994) y sobre todo el trabajo que llevó a cabo hasta desembocar en el nacimiento de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (2001), lo describen como un incansable gestor cultural.