Reediciones

Buddy RichardCongreso – Estoy que me muero…Los Santos – HipnotizándoteAsamblea Internacional del Fuego – La marcha de la desesperanzaManuel García - Témpera

 

Nostalgia e historia en vinilo y CD

Instalado como objeto propicio para la nostalgia, el elepé de vinilo ha sido un vehículo natural y cada vez más frecuente para reediciones de discos chilenos, y en 2015 compartió en buena parte este rubro con el CD, aunque éste no pierde su cuota. El sello Master Media relanzó en compacto En vivo en el Astor (1969), famoso LP de Buddy Richard, retitulado Concierto histórico en el Astor, y puso a circular una serie masiva de dieciséis discos de Los Ángeles Negros: Esta noche la paso contigo (1971), La cita (1971), El tren hacia el olvido (1972), Déjenme si estoy llorando (1973), Aplaude mi final (1973), hasta ahí con la voz del cantante fundador Germaín de la Fuente, y luego Quédate en mis sueños (1973), Mi vida como un carrusel (1974), Despacito (1976), Bolerísimo (1976), Serenata sin luna (1977), Pasión y vida (1978), Será varón, será mujer (1979), Volverás (1981), Prohibido (1983), El esperado regreso (1989) y De aquí en adelante (1991).

El rock chileno de los ’60 y ’70 no deja de ser objeto preciado de coleccionistas, y en 2015 lo probó la reedición en vinilo de los dos elepés de la legendaria banda Aguaturbia, es decir Aguaturbia (1970) y Volumen 2 (1970), lanzados por la etiqueta inglesa Essex Music, especializada en rarezas rockeras sudamericanas. Lo propio hizo en Chile el duradero sello Alerce, al reeditar también en vinilo dos álbumes de Congreso correspondientes a los años ’80: Estoy que me muero… (1986) y Para los arqueólogos del futuro (1989). Del pop rock de los mismos años reapareció también en vinilo el capital disco debut de Los Prisioneros, La voz de los ’80 (1984), así como Alerce desempolvó para el mismo formato el primer disco oficial de Sexual Democracia, Buscando chilenos (1990) y el registro como solista de Jorge González en Mi destino – Confesiones de una estrella de rock (1999).

Pero por generación a estas alturas toca sobre todo la nostalgia de los ’90. De la época volvieron a circular en CD discos de la La Ley (Doble opuesto y La Ley, de 1991 y 1993); Joe Vasconcellos (Toque, 1995); Lucybell (Peces y Viajar, de 1995 y 1997) y Los Tetas (La medicina, 1997). A ellos se suma la reedición de las obras casi completas de los Santos Dumont practicada por el sello independiente Beast Discos, entre Hipnotizándote (1991), Santos City (199?), Un día en el ático (y lo que encontramos allí) (1995) y Santosaurus (2013). Con data en el nuevo siglo fue relanzada gran parte de la discografía de los también penquistas De Saloon por cuenta de la compañía Plaza Independencia, con los títulos De Saloon (2003), Morder (2004), Abrázame (2006), Delicada violencia (2008) y Fortaleza (2010), así como Beast Discos desclasificó los dos discos de la banda pop rock Casanova entre Casanova (2004) y El amor es una trampa mortal (2006) además del disco del cantante de esa banda, Julián Peña, como solista: Geografía (2011).

De la cantante Colombina Parra el mismo sello Beast relanzó sus dos discos como solista previos al actual Otoño negro (2015): Flores como gatos (2011) y Detrás del vidrio (2013). Y algunos solistas elegidos del nuevo siglo también volvieron a circular en versiones vinílicas. Alerce relanzó así los dos primeros discos de Manuel García: Pánico (2005) y Témpera (2008). Javiera Mena pasó a ese formato su trilogía oficial completa: Esquemas juveniles (2006), Mena (2006) y el reciente Otra era (2014). Gepe, por medio de su casa grabadora Quemasucabeza, vinilizó sus tres primeras grabaciones: Gepinto (2005), Hungría (2007) y Audiovisión (2010), y el mismo sello reeditó además el primero de Pedropiedra (Pedropiedra, 2008) y el más reciente del grupo Protistas (Nefertiti, 2014).

Más allá del pop también hubo movimiento. La banda hardcore asamblea internacional del fuego reeditó en vinilo su disco La marcha de la desesperanza (2002) por el sello Amendment Records. El sonido incendiario con que Tsunamis prendió la escena de rock de garage de comienzos de siglo reapareció en su único disco, Tsunamis (2004) vía BYM Records, misma disquera que sacó una nueva tirada del LP de los psicodélicos The Psychedelic Shafferson Jetplane: The Psychedelic Shafferson Jetplane (2010). Desde su sede en Nueva York el sello Ponk reeditó en formato digital el disco Canciones de misa (2013), de Juan Pablo Abalo, mientras la porteña grabadora Mescalina sacó a Terapia Grupal (No pisar el pasto, 2012) y Beast sumó dos discos de la banda Mantarraya: Mantarraya EP (2011) y Costa Esqueleto (2013). Desde la música alternativa el sello Aullidos Records sacó del grupo c.o.n.e.j.o el disco 2112 (2012), E.T.C.S Records relanzó en caset el debut de la banda rockera Wild Parade (Wild Parade, 2013) que encabeza el guitarrista Samuel Maquieira. La banda The Suicide Bitches relanzó el EP Johnny Yen (2008) y el álbum The farm of The Suicide Bitches in heaven (2012), y Las Madres, grupo del mismo sello, volvió a publicar Chilaxorratl (2014).

El sello autogestionado y colectivo artístico Remolino Discos también trabajó sobre catálogo al reeditar los trabajos del dúo Jacinto y Vilú (Jacinto y Vilú, 2010), Ramírez Neira (Útero, 2011) y Jorge Reinún (Introducción a la antitrova, 2013). En reediciones de rap el sello Infames cumplió una labor cuantiosa al relanzar en CDs grabaciones de maestros de ceremonia como Predicto (Hay perros en el techo, 2008), Hijos de la Práctica (Sitios sórdidos, 2008), La Tarea (Apuntes, 2008), Delanueve (Kilómetros no son barreras, 2010), Jotaose Lagos (Carcajadas de un melankólico, 2011), Malcriaoh D’Zousa (23 vórtices, 2012), Kanitrou y el 4to Karamazov (Tesis, 2014) y Kbro Kabrera (Gélido, 2014). En la cumbia reapareció el disco debut de Villa Cariño, Terapia intensiva (2009), mientras el prolífico bajista Jorge Campos reactivó su sello Templo Rekords para republicar entre otros dos de sus trabajos: Machi (2000) y La ausencia de lo sagrado (2004). Para cerrar el círculo, Tito Fernández relanzó Cantos de amor y compromiso (2014) con el aval de una trayecotoria iniciada en los años ’60, e Inti-Illimani sacó a las calles nuevamente el disco Pequeño mundo (2006), como parte de la serie “Legado de trovadores” del sello Master Media.