Jazz

Christian GálvezEnsamble Quintessence – DécimoSebastián Jordán – TrapecistaRoberto Carlos Lecaros – PuenteRodrigo Álvarez - Concepción

 

Entre Brooklyn, Santiago y Biobío

La representación internacional del jazz chileno activada en los últimos años por artistas como la saxofonista Melissa Aldana dejó nuevas huellas en 2015. Nueva York es un domicilio común a tres estrenos del año, dos de ellos presentados por el sello Discos Pendiente. El cuarteto Beekman debutó con el disco Beekman vol. 1, grabado por los chilenos Pablo Menares (contrabajo) y Rodrigo Recabarren (batería) junto al neoyorquino Kyle Nasser (saxo) y al español Yago Vásquez (piano), a partir de jam sessions en el club de Brooklyn donde todos tocan. Eterno retorno es el nuevo disco de La Resistencia, quinteto formado por los citados Melissa Aldana (saxo), Pablo Menares (contrabajo) y Félix Lecaros (batería), con domicilio neoyorquino, junto a Nicolás Vera (guitarra) y Sebastián Jordán (trompeta). Y el experimentado bajista Christian Gálvez lanzó por su sello Pez el registro en vivo Live at the Blue Note, grabado en el primordial club de jazz Blue Note de esa ciudad en agosto de 2014 junto a Pablo Vergara (piano), Pablo Menares (contrabajo) y Félix Lecaros (batería).

También en el circuito local hubo presencia de músicos extranjeros ya insertos en el jazz de la casa. El sello Animales en la Vía presentó al pianista belga Jasper Huysentruyt, activo en Chile desde 2011, con su disco Condors a trío con Nelson Arriagada (contrabajo) y Cristóbal Massis (batería), y estrenó el nuevo álbum del pianista inglés Martin Joseph, radicado en Chile, quien grabó Roundabout con su octeto orientado a la improvisación, Martin Joseph & Pacific Ensemble. Por la misma tienda, la más prolífica del género en el año, circularon el jazz contemporáneo del guitarrista Diego Farías en Quinteto Elefante, la fusión de post-bop y sonidos experimentales del trío del contrabajista Daniel Navarrete en Tripolar, el jazz rock del saxofonista valdiviano Guido Ruiz (Gris eléctrico), el post-bop del guitarrista Álvaro Zavala en su segundo disco (Cholo), el debut del saxofonista Jonathan Gatica, iniciado en la Conchalí Big Band, al frente de un sexteto (Waiki), y el estreno personal del contrabajista Roberto Carlos Lecaros (Puente). Un estreno independiente fue el del saxofonista Nelson Laplagne en Depto 401.

Otro título significativo en el año fue Décimo, de Ensamble Quintessence, conjunto que dirige Francisco Núñez y que integran Edén Carrasco, Claudio Rubio, Agustín Moya y Alejandro Sánchez (saxos), Sebastián Jordán y Alejandro Pino (trompetas), Juan Saavedra y Alfredo Tauber (trombones), Federico Dannemann y Roberto Dañobeitía (guitarras), Lautaro Quevedo (piano), Rodrigo Galarce (contrabajo) y Carlos Cortés (batería), mientras el propio Jordán y presentó su álbum Trapecista, con creaciones para quinteto. A su vez el experimentado guitarrista Jorge Díaz estrenó su cuarto disco, Un respiro, para cuarteto, sobre un repertorio de jazz fusión al modo de Pat Metheny entre otros referentes. Y más estrenos hubo desde el guitarrista Sebastián Prado (Triofisis) hasta el jazz fusión del guitarrista Koke Benavides (Overload), integrante de la banda de metal progresivo Octopus; los timbres de órgano Hammond de Claudio Recabarren Madrid (Hammonada); el cruce de jazz con samples, scratches y beats programados del saxofonista Franz Mesko (Técnica mixta); el latin jazz fusionado con flamenco del grupo Conpazz (Conpazz) que encabeza el guitarrista Alberto Faraggi junto a Claudio González, Lautaro Álvarez, Mario Troncoso, Alejandro Guillier y Edward Neidhart; y el debut del guitarrista Juancristóbal Aliaga (Cachai??), con un elenco formado por el guitarrista en su reciente residencia en Valencia, España, y reformado en Chile con el pianista español Adrián Fernández, Juan Villarroel (bajo y contrabajo) y Cristóbal Massis (batería).

La región del Biobío merece párrafo aparte como una cantera de jazz chileno. Desde allí salieron los nuevos trabajos de Cecilia Gutiérrez, cantante y acordeonista chillaneja que estrenó Infusión, y de la también chillaneja compositora y baterista Alejandra Farías en Chillán-Santiago, ambas próximas al jazz fusión. El contrabajista Rodrigo Álvarez presentó por su parte Concepción, un segundo trabajo personal donde incluye desde blues y funk hasta ritmos de calipso. Y el proyecto dirigido por Pablo Lara Donaire, dejó registro en el disco Concepción 14 de un encuentro entre jazz y raíces folclóricas y populares regionales a cargo del elenco entre el citado Pablo Lara (teclados, guitarra y composición), Cecilia Gutiérrez (voz, guitarra, acordeón y composición), Susana Lépez, Raúl Navarro y Sergio Morales (voces), Luciano Oyarzún (quena), Pedro Millar y Diego Solar (charangos), Camilo Morales (viola), Lissette Navarrete y Rodrigo Peje Durán (violoncellos), David Morales (bajo y contrabajo), Víctor Henríquez (batería) y las bailarinas Francisca Lara y Lisette Muñoz. Si se trata de discos colectivos, otra mención aparte amerita Jazz con todos, un trabajo compartido por músicos de la trayectoria de los pianistas Valentín Trujillo y Giovanni Cultrera y el trompetista Daniel Lencina junto a Claudio Rubio (saxo) y Felipe Chacón (contrabajo) entre otros.