Música latinoamericana

Magdalena MattheyHoracio Durán y José Seves – La libertad del silencioPascuala Ilabaca y Fauna – Rey LojAticoy – BrotarVarios músicos – Tenemos las mismas manos. Canciones de Rolando Alarcón

 

Rutas por el continente

Si hay una referencia temprana del interés por las raíces latinoamericanas entre los músicos chilenos, la generación que corresponde a la llamada Nueva Canción Chilena de los años ’60, con nombres como Quilapayún e Inti-Illimani, es parte fundamental de esa conexión. Y permanece vigente con estrenos actuales ligados a esos dos conjuntos. Quilapayún conmemoró en 2015 su medio siglo con el disco y DVD 50 años / 50 sueños, subtitulado “En vivo, Plaza de la Ciudadanía, Santiago de Chile” y grabado en directo frente al Palacio de la Moneda. Y a la historia de Inti-Illimani pertenecen Horacio Durán y José Seves, integrantes de Inti-Illimani Histórico, quienes con el CD de tiraje limitado La libertad del silencio dejaron constancia de su aventura actoral en la obra de teatro del mismo título.

A partir de ahí se extiende una continuidad que viaja por trabajos como Ballenas de Melinka, obra como solista del puertomontino Jaime Barría Casanova, fundador y creador del conjunto Bordemar (1983), o Sai, nueva música del guitarrista y mandolinista Antonio Restucci, quien a su vez es faro para una generación siguiente de autores y compositores iniciados en los años ’90 que también tuvieron novedades. Así en 2015 hubo discos de Francesca Ancarola (Espejo de los sueños) y Magdalena Matthey (Pide un deseo), hasta llegar a una creadora consolidada junto a su banda en el nuevo siglo: Pascuala Ilabaca & Fauna, con la fusión de músicas latinoamericanas y mundiales con rock y otras influencias registrada en Rey Loj.

La influencia latinoamericanas mestizada con música chilena no se agota en esa primera mirada. El año trajo además trabajos del guitarrista Raúl Céspedes, integrante de Amaru y de múltiples conjuntos que debutó a título personal con el valioso volumen doble entre disco y el libro de partituras de Madejas para guitarra, y el encuentro de timbres de saxo y guitarra traspuesta en manos de Anticueca (El tren de las ruedas de oro). Se sumaron nuevas fusiones que van desde el grupo chileno-canadiense Surkalén (Ethno-charango) hasta Freddy Chávez (Chinina), los puertovarinos Cuarto Aguacero (Sonidos del sur), Rogelio Gormaz Trío (Tucapel 1049), Santos de Greda (Mestizo habitar), la raíz mapuche de Vientos de la Araucanía (Vientos de la Araucanía), el formato de cantata aplicado por Nuevo Limache Viejo a Cantata ambiental – Juicio en décimas, la escuela de la Nueva Canción Chilena de Canto Crisol, quienes presentaron el homenaje Canto de Rokha, y los sonidos nortinos de Antonio Morales y Rodrigo Tapia Tocornal en Winds of Atacama y del músico de ascendencia diaguita Polo Cortés en Ermitaño.

Trazas claras de influencias caribeñas y soneras se escucharon a su vez en los nuevos discos de Mangüé (Azúca caramelo) y Trappo (Contigo), junto a las raíces folclóricas de Leña Seca en el EP Leña Seca. Entre las nuevas generaciones acústicas debutó el cantante y autor Sebastián Bastías (Verdeselva y canela) y se escuchó el dúo acústico y chileno-estadoundense KelsiCote (Blanco / white), además de la inclinación por los timbres naturales demostrada por grupos juveniles con cierto sello pop como Aticoy (Brotar) y Boraj (La costa).

Otros cruces particulares son los que proponen Quiltro (Música mestiza), dupla entre los ya experimentados músicos y productores Sebastián Piga y Fernando Fuentes, además de los discos colectivos La lira libertaria y el doble Tenemos las mismas manos. Canciones de Rolando Alarcón, otro de los lanzamientos significativos del año por la convocatoria. Treinta y dos músicos y grupos comparten ese tributo, hijos de los años ’50 (Cuncumén), ’60 (Los Emigrantes, Max Berrú), ’70 (Eduardo Peralta), ’80 (Napalé, Gitano Pavez), ’90 (Francisco Villa, Manuel Sánchez, Alexis Venegas, Javier Guíñez, Amaru) y el nuevo siglo (La Chinganera, Vasti Michel, Tomás González, Horacio Hernández, Sankara), entre varios más. Esfuerzo (y logro) de producción como pocos, llevado a cabo por el investigador Manuel Vilches.